Agua del fondo del océano
y agua de las orillas
bajo el imán de la misma luna,
rotas en la piedra sol a sol.
Nuestras olas estiran sus brazos,
hacia arriba, hacia el oeste.
Arrastrando el lecho de mar
hacia la duna sumergida;
que crece y se esfuma
sin estrépito ni espuma.
Una isla lejos hagamos
con lecho de mar y tiempo
donde orillas y fondo
se arremolinen con blancas crestas
para retirarse a sus arenas
con el hilo dorado de un nuevo imán
un imán con lecho de mar y tiempo.
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