tos seca de mujer
palas de postre
olor a once años
punzón sin punta
corbata de cumpleaños
prólogo publicado solo
perchero para naves
telemaratón en el espejo
ebriedad afectiva estacional
tumor en el lóbulo satírico
vapor salado en lentes
paraguas atrapaluces
boutique de pajonales
sábado, 20 de agosto de 2016
martes, 16 de agosto de 2016
haiku al corazón podrido
no se evapora
la tibia llovizna en el
frío sin final
la tibia llovizna en el
frío sin final
viernes, 12 de agosto de 2016
sos lo que comés
un mediodía comí carne,
un mediodía me volví carne
y carnada.
oí colmillos candentes cazando
algo menos ajado
que aquello —aquesto— estropeado
con moscas y ratas
disfrazadas de buena fortuna.
esa tarde comí analgésico,
esa tarde me volví analgésico
pero no antifebril.
nadaban en su vapor cuerpos
desanimados —sin ánima—
como tinta ahogando al calamar.
en el sonrojo convoqué sobredosis,
pero en el sobretodo él lleva
una caja de alivios descartables.
caída la noche comí una flor,
caída la noche quise ser flor.
abriendo soldaduras entre
brazo y brazo y costillas.
no son pétalos —majestad—
es carne y analgésico aún.
no es flor todo lo que se enraiza,
ni raíz todo lo que se entierra.
en la madrugada magullada no comí nada,
en la madrugada magullada quise ser nada.
bailaba la brisa y aún era peso vivo,
abrasivo, hallando certezas;
si soy nada —nada—
nunca más seré lo que coma.
un mediodía me volví carne
y carnada.
oí colmillos candentes cazando
algo menos ajado
que aquello —aquesto— estropeado
con moscas y ratas
disfrazadas de buena fortuna.
esa tarde comí analgésico,
esa tarde me volví analgésico
pero no antifebril.
nadaban en su vapor cuerpos
desanimados —sin ánima—
como tinta ahogando al calamar.
en el sonrojo convoqué sobredosis,
pero en el sobretodo él lleva
una caja de alivios descartables.
caída la noche comí una flor,
caída la noche quise ser flor.
abriendo soldaduras entre
brazo y brazo y costillas.
no son pétalos —majestad—
es carne y analgésico aún.
no es flor todo lo que se enraiza,
ni raíz todo lo que se entierra.
en la madrugada magullada no comí nada,
en la madrugada magullada quise ser nada.
bailaba la brisa y aún era peso vivo,
abrasivo, hallando certezas;
si soy nada —nada—
nunca más seré lo que coma.
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