Matame a media familia,
incendiá mi casa,
dale cáncer a mi gato,
hace que todas las carreras
tengan matemática,
que la manzana esté arenosa,
o que me pique la espalda
donde no llego a rascar.
Lo que tengas que hacer
para sacarme del letargo,
hacelo.
Porque no hay magia en el beso
de amor verdadero siquiera.
Nadie más,
nadie más real que vos
me prometió salvarme
la vida y después también.
Así que si podés oírme,
si estás ahí,
cagame a piñas
pero haceme revivir.
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