Aunque sé que vas a querer resucitar,
hoy estás muerto.
Me llegó de a poco, verso por verso
lo que me toca de tu testamento.
Vas a tener que dejarme despojarte
de todo lo que elegiste no tener
en un testamento que nunca
jamás llegarás a ver
Vas a tener que dejarme despedirte,
porque tu existencia omnipresente
es mi eterno fantasma neurófago
sentada en la falda de mi mente
Vas a tener que dejarme matarte
porque la espera en agónica tibieza
no es espera; desespera, me impera
cerrá tus ojos que así empieza:
24 de marzo, 2015
[...] lega a su única hija
I- el viento
en mi pelo en tu moto en el atardecer
en la general paz en el verano
en que di mi primer beso
en callada angustia fascinación modesto agobio
II- el perfume
de tu madre de hace un millón de años
de la culpa de haberme olvidado
de no poder decir la verdad
porque de todas formas se dice sola
III- la llave
que escondes bajo el portón
que cruzan mil mujeres por mes y es
que a alguna le habrás hablado de mí
pero tres o mil veces las elegiste sobre mí
IV- el helado
y su paradoja de frío y silencio que no da risa
su mezcla de salvajismo y angustia
su trasfondo enfermo que no viste
porque te quedaste dormido mientras te hablaba
V- el dolor
no importa tanto como antes
no lo entendés y no quiero que lo hagas
no te lo devuelvo, ya me lo regalaste
solo puedo desear que no hubiese sido así
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