la lluvia adhería la ropa a su silueta
y caminaba en creciente ostento
pero ella no sentía culpa
estaba sola perdida en la ciudad
solo quería ver el atardecer
pero ella no sentía miedo
derretidos caían de sus párpados
polvos de colores brillantes
pero ella no sentía verguenza
su vista no enfocaba la luna
y su pudor se tomaba el feriado
pero ella no sentía pánico
es que en la noche de ese sueño
una mujer vagaba mujer
no bestia ni muñeca ni cena ni diablo
pero ella no tenía al enemigo
en su calle, en su casa,
en su gobierno, en su vientre
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