de la magia cotidiana que atraviesa
continentes en una onda expansiva
de energía silenciosa, milenaria, belicosa
y pega de arco reflejo
a éste con ésta, a éste con éste,
a ésta con ésta, a mí contra el cemento.
Una magia de esas
que hace rato no te detiene los pasos;
se volvió un jingle que da vueltas
en la radio por diez años.
Pecó de sigilosa, a su pesar—no sabe todo
lo que podría construir con tus manos—
mientras miraba con recelo cómo
contra todo pronóstico vos gritás
y voces rebeldes responden a tu aullido.
Contra todo pronóstico,
cambiás un poco de la magia por
una luz algo más luminosa
con toneladas de alientos vivos
y cuerpos rebeldes responden a tu roce.
El más ínfimo y precioso espectro visible
de esa magia con nombre de amor
lo guardás expuesto en la vitrina de tus iris,
para que sea tuyo siempre
antes que de alguien más.
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